La belleza es algo que a todo el mundo le gusta, y es en su juventud cuando los niños se van familiarizando con dicho concepto. Empiezan a ponerse accesorios a escondidas, a recortarse el pelo con tijeras... A madre no le importan esos pequeños actos de rebeldía, así que no suele interferir. Una vez, sin embargo, una niña se negó a quitarse un collar por el cual acabó revelando sus movimientos durante una operación nocturna. Algo así sí que era de la incumbencia de madre. Arlecchino entró en la habitación de esa joven con un bonito bolso. La niña, que esperaba de pie a un lado, muy consciente de que había cometido un error, se había quitado el collar y lo había dejado sobre la mesa. Tras agarrar el collar e inspeccionarlo de arriba abajo, Arlecchino caminó hacia la niña y se lo volvió a colgar en su radiante cuello. Luego, le levantó suavemente el largo cabello rubio por encima de las orejas y dijo: “Oh, así que te has perforado las orejas”. Madre sacó del bolso un lacito de terciopelo y unos aretes enjoyados, levantó el pelo de la niña y le colocó los lujosos accesorios. Con las manos sobre sus hombros, la llevó frente a un espejo, donde la chica vio que parecía una elegante rosa adornada con piedras preciosas. A juzgar por su cara, parecía muy intranquila, pero no cabía duda de que estaba deslumbrante. “Me parece muy bien que hayan empezado a preocuparse por su aspecto, pero lo que no quiero es que la vanidad se les suba a la cabeza y afecte a su juicio”. La chica, hecha un manojo de nervios, se disculpó: “Lo siento mucho, madre”. Temblando, se llevó las manos a las orejas para quitarse aquellos aretes mientras aseguraba: “Prometo que no volverá a pasar...”. En el espejo se reflejaba el sereno rostro de madre, cuya sonrisa no cambió en ningún momento. “Shhh... Tranquila. Es normal desear cosas que no están a tu alcance, pero no me gustaría que, de ahora en adelante, el arrepentimiento embelleciera tus recuerdos. Adelante, póntelos. Una vez que te acostumbres a ellos, comprenderás que, por muy hermosa que sea una gema, siempre será un objeto frío e inerte. Esta será tu nueva lección: entiende de dónde vienen tus emociones, domínalas y úsalas, pero nunca dejes que ellas te dominen a ti”.